
Ayer estuve en el Museo del Prado viendo la exposición de Bacon. Hacía mil que no me pasaba por él y de hecho no había visto la famosa ampliación de los Jerónimos (lo suyo no es un nombre, lo suyo es una venganza). Lo primero, en cuanto a la ampliación, me recuerda un montón a la entrada del Louvre, así que supongo que prueba superada para los arquitectos porque se nota que era eso lo que tenían en mente.
La exposición de Bacon me resultó muy curiosa. No soy una chica amante de las cosas feas y algunos cuadros me parecían directamente uberfeos y seguro que si tuviera alguno en casa, me despertaría gritando algunas noches. Me hubiera gustado que tuvieran el cuadro original de Velázquez en el que se inspiró Bacon para pintar a los papas:
No obstante, me gustó que la exposición es muy amplia y abarca casi toda la vida del pintor. También se puede ver bien cómo y por qué fue evolucionando la obra del pintor con los cartelitos de las paredes (sí, soy de esa clase de gente que se lee los carteles de las paredes en los museos), así como los viajes que hizo a lo largo de su vida. Por cierto, que estuvo en muchos sitios interesantes como Berlín durante la ocupación nazi o Nueva York donde conoció a otros pintores.
Yo os recomendaría que, si tenéis 8 euros de más, os acerquéis a verla porque merece la pena, es algo distinto a lo que yo había visto hasta ahora y eso que he ido en numerosas ocasiones al Museo del Prado. Si vais, contadme qué os ha parecido.
1.3.09
La exposición de Bacon en el Prado
20.2.09
Cuando los muebles llaman a tu puerta y tú no les puedes abrir
Yo sé que estáis ávidos de patchiaventuras, que os morís por saber qué significa eso de ser relaciones públicas y que queréis saber si sé dónde está Maddie, qué posturas tengo sobre los políticos yendo de montería y si tengo algo que ver con alguna trama. La verdad es que lo que menos me apetece es ponerme a elucubrar, así que os cuento la última patchiaventura y acabo antes.
Como sabéis, mientras de día soy una avezada relaciones públicas, por la noche soy una líder de opinión en decoración (haced el favor de pinchar que vamos a comisión con las visitas). Pues bien, hay una compañía que nos ha dicho que nos envía muebles para hacer una review. No pongáis esa cara, si a los tipos que hacen reviews de móviles les mandan móviles, ¿qué tiene de malo que te manden muebles? Sigo con mi historia. La cosa es que yo había pedido que me llevaran el mueble en cuestión (que veréis en un post en Decoesfera en próximos capítulos) a casa, dado que sigo viviendo en un cuarto sin ascensor y sería guay que un fornido transportista me lo transportara.
El caso es que me llamaron ayer a eso de las 6 diciendo que estaban en mi casa con el mueble. Evidentemente, a esas horas me hallaba cumpliendo mi deber diurno y entregando mi plusvalía para que los capitalistas me explotaran, y así se lo comuniqué al señor transportista. Evidentemente, el señor transportista es un señor ocupado y había venido con mi mueble desde Barcelona nada menos y no podía traérmelo otro día. Al final llegamos a una solución de consenso, y a la media hora apareció la secretaria de mi curro que, sin despeinarse un ápice, me anunció que "me habían traído un mueble, ¿dónde te lo dejan?"
Mis compañeras de despacho lloraban de la risa porque, aunque en mi empresa es relativamente sencillo que nos lleguen teles de plasma y toda clase de artilugios de tamaño variable era la primera vez que nos traían un mueble. El caso es que al final ayer mi mueble se quedó pasando el día en mi curro y ahí estará el lunes cuando me lo lleve para casa.
Ya os iré actualizando.
16.2.09
La viejuna que me quiere lavar la boca con jabón
Hoy vuelvo a la carga con las farmacias, porque últimamente se han vuelto mi punto en común con ese Madrid de pandereta en el que aún estamos esperando que llegue la transición y en el que las mocitas madrileñas van alegres y risueñas a solucionar sus problemas. Y la conversación fue así:
Patch. Hola, buenas tardes, yo quería un paquete de [productos para personas adultas] de seis.
Farmacéutico. Lo siento, joven, los [productos para personas adultas] sólo vienen en formato de cuatro o de doce.
Patch. Qué putada.
Viejuna que no pintaba nada porque ya la habían atendido. ¡Niña, esa boca!
Farmacéutico. Voy a hacer que no he oído esa palabrota. ¿Y en paquete de cuántos lo quieres?
Esto me lleva a varias reflexiones:
1. Soy lo bastante mayor como para comprar [producto para personas adultas] pero no para decir palabrotas mientras lo pido (esto confirma la sospecha que ya tenía porque, mientras me piden el carné cada vez que intento entrar a unos recreativos, nadie hace nada cuando entro a un sex shop. Vamos, que no hago todos los días ni lo uno ni lo otro, pero hay que jorobarse).
2. Las viejunas están obsesionadas con las buenas maneras de las mocitas madrileñas.
3. Los farmacéuticos prefieren apoyar a las viejunas frente a las mocitas madrileñas necesitadas de [producto para personas adultas].
6.2.09
Estás tan tranquila en tu casa...
... y un buen día alguien publica esto en el Facebook (con un 50% más de nietecibilidad):
Ain't I cute?
3.2.09
Aquí huele a Fujur mojao
La verdad es que he estado un poco retirada últimamente y no sabía por dónde seguir. Digamos que por empezar por algún lado, os contaré la última de Fujur a la par que disfrutáis de una imagen reciente de sus gozillescas proporciones.
La cosa es que la semana pasada hubo un día que llegué bastante tarde a casa, después de pasar todo el día fuera. Estuve haciéndole monadas un rato y luego me metí en mi cuarto (aunque hubo gente que apostó en contra, Fujur y yo llevamos casi un año juntos y no duerme conmigo: él se queda en el salón y yo duermo con la puerta cerrada) por lo que el bicho aprovechó para empezar su happy hour*.
Cuando por el ruido deduzco que me ha tirado ya todas las cosas del mueble (tengo mi mueble decorado con objetos de madera y plástico para que no los destruya), pienso que ha llegado ya el momento de dormir tranquila y así lo constato por el silencio...
Silencio que queda roto por el ruido de la ducha con el agua cayendo. Me levanto ofuscada y voy al baño donde veo a mi mascota empapada bajo la ducha abierta y venga a caer agua. Cierro el grifo y cuando voy a echarle la bronca a mi cuadrúpedo ya no está. Vuelvo a la cama y me lo encuentro en posición "Maja desnuda" rebozándome en mis bonitas sábanas. No os podéis imaginar la ilusión que me hizo cambiar las sábanas a la 1 de la mañana.
La foto es la que le hice en el momento. ¿Veis como casi no está ya mojado? Maldito cuadrúpedo vándalo...
Happy hour: Dícese del momento del día, en general entre las 11 y las 12 de la noche en el que el gato entra en actividad frenética. Esta hora es especialmente divertida si tenemos en cuenta que mi salón mide dos metros de ancho por cuatro de largo.
18.1.09
Mi abuela Nana
Mi abuela se llamaba Damiana, pero cuando yo era pequeña la llamaba Nana. La verdad es que siempre he sido una niña afortunada en abuelas, porque en vez de tener dos como todos los demás yo tenía tres ¡toma ya! Tres abuelas diciéndome lo guapa y lo lista que era y mimándome.
Mi abuela era poeta, escribió dos libros y en el primero de ellos había hasta una poesía dedicada a mí. Porque mi abuela era así: se le cruzaba cualquier tema y se ponía a escribir con un lápiz, con un boli, con lo que pillara ... y por supuesto luego nos pillaba a los nietos para que le pasáramos las poesías a máquina, una Olivetti verde de esas en las que se te cuelan los dedos si no aciertas en la tecla. Yo creo que las primeras cosas que escribí en serio fueron con esa máquina, a hurtadillas, porque los niños teníamos que aprender primero a escribir a mano para tener una letra bonita.
Mi abuela hacía ganchillo. Cualquier cosa que se te pasara por la cabeza te la hacía de ganchillo, o te la bordaba, o lo que hiciera falta. Yo creo que desde que yo nací ya tenía problemas en las piernas, la reuma por la "muación", decia. Así que se pasaba las tardes enganchada a una aguja, y casi siempre acompañada porque mi abuela tenía cientos de amigas que iban a su casa o a coser con ella o simplemente a charlar. La verdad es que había mucha gente que quería a mi abuela.
Mi abuela tenía en su salón enmarcado mi título de periodismo. No se podía estar más orgullosa que ella el día que me convertí en la primera licenciada de la familia. ¡Y qué decir de cuando me vio en la televisión enganchada a un micrófono!
Mi abuela me dejó ayer por la noche y me doy cuenta de que jamás os podré explicar todo lo que significaba para mí.
(Dejo cerrados los comentarios aposta, aceptaré mails pero hoy no estoy para coleccionar una ristra de comentarios).
13.1.09
Las cejas, los tíos buenos y los vampiros
Pensaba hacerme la interesante con un post extenso sobre las cejas pero me he topado con que, por lo visto, son uno de mis temas recurrentes (qué cosas, hacer un seguimiento de mis paranoias durante cinco años acaba descubriendo nuevas facetas mías) por lo que me voy a cortar y voy al grano.
Estoy enganchada a Crepúsculo que DTV ha tenido a bien proporcionarme con divertidas consecuencias. He estado echando un ojo a las fotos de la peli (procuro no leer nada de lo publicado en Internet hasta que no me haya terminado el libro) y me he topado con que el níveo (y musculoso) Edward Cullen está interpretado por Robert Pattinson, el que al menos hasta que vea la peli seguiré llamando Cedric. Aquí el esquema:
Pues bien, este Cedric, este mito de adolescentes (y no tan adolescentes) es un hombre de cejas extremas también. Yo pensaba que era una percepción mía hasta que me he topado con todas las imágenes que podéis ver en este link.






